Notas > VINOS & GOURMET > Vinos rosados Más que una moda
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La versatilidad de estos vinos permite su consumo en todos los momentos del año. En épocas frías, con vegetales cocidos, ensaladas, tartas, con pescados y platos especiados. En cambio, en verano son la compañía de toda ocasión.
 
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Texto: Diego Eidelman
diego@clubsycountries.com

Ya no se puede decir que los vinos rosados son una moda. Poco antes de la primavera de cada año, recibimos noticias de nuevos ejemplares de bodegas que dan cuenta de la aceptación de estos vinos por parte de los consumidores. Se trata de vinos jóvenes y refrescantes, muy apropiados para todo tipo de circunstancias, flexibles en el momento de acompañar una comida. Si pensamos en platos simples de todos los días, es decir, tartas, ensaladas, fiambres, pizzas, el rosado es una excelente elección.
Hace poco tiempo, en una degustación de diferentes variedades de quesos junto con otros colegas, descubrimos que la mejor alternativa para combinar eran los vinos rosados. La armonía era notable, mucho más evidente que con los tintos o los blancos y no producía que los quesos o los vinos ganaran protagonismo en la batalla del paladar.
Siempre se debe tener en cuenta que para beber un rosado, es importante conservar baja su temperatura. El rango de temperatura recomendado varía de acuerdo con lo expresado por cada bodega. En mi opinión, una temperatura adecuada para su servicio está alrededor de los 6º a 8º C, pero el consejo es que se beba lentamente, de a sorbos, ya que se trata de un vino y el hecho que se beba frío puede hacer olvidar que se está bebiendo alcohol, con resultados consecuentemente lamentables para aquellos que no entienden esto.
Hace algunos años, no muchos, los vinos rosados ni siquiera eran considerados como una opción de consumo, se los tildaba de femeninos y en algunos casos se decía más que equivocadamente que se trataba de vinos gay. La calidad de estos vinos también era dudosa, ya que tenían un dulzor innecesario, tal vez un intento de ocultar desagradables cortes. Afortunadamente esto es un tema pasado y pisado.
La realidad en vinos rosados, como ya hemos comentado en otras oportunidades, radica en su elaboración. Se lleva a cabo una corta maceración de la piel de la uva y luego se realiza una vinificación como si se tratase un vino blanco. El vino rosado definitivamente no se elabora con uvas rosadas y tampoco es una mezcla de tintos y blancos, aunque esto se ha hecho en más de una oportunidad.
El auge de la cocina asiática especiada, les da a los rosados un buen lugar para participar. Los platos tailandeses y la cocina india son una buena ocasión para incorporar las variedades rosadas, sobre todo aquellas que cuenten con un mayor tenor azucarino. La explicación es sencilla, por un lado, el dulzor ayuda a neutralizar el especiado picante, por otro lado un trago de vino a 7º C ayuda a combatir eventuales incendios cercanos al paladar. A pesar de que suelo sostener que la comida que más gusta debe acompañarse del vino que más gusta, es verdad que ciertas combinaciones pueden aniquilar tanto al plato que elegimos como a nuestro amado vino favorito.
Cada quien puede imaginar una situación o lugar ideal para beber un determinado vino. Tal vez el mejor lugar para consumir un rosado pueda ser un espacio verde, con los pies descalzos sobre el pasto cerca de un lago o una piscina. Estar sentado en una cómoda reposera con la mirada perdida en el mar, observando el ocaso, también puede ser un momento impagable. Bueno, el hecho de pensar en estas combinaciones puede ser divertido. Cada persona tendrá su lugar o momento más apropiado para su rosado fresco.


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