Notas > AUTOS & ESTILOS > los 20 mejores autos de la historia
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Qué gran problema, amigo lector, el encomendado al escriba por la Directora: “Los veinte autos más destacados de la historia automotriz”. (“¡Y ni uno más!”, enfatizó ella.)Pues bien, la columna se enfrascó en profundas cavilaciones, hizo y deshizo listas, y en esas listas, puso autos y sacó autos con el corazón desangrado y el alma contrita.
 
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¿Pongo al Studebaker ’48 (un ícono en diseño) y saco al Hispano-Suiza? ¿El Duesemberg o el Mercedes SSK? ¿El Lincoln Zephyr ’42 -de ¡16 cilindros en V!-, o el Daimler que usaba la Reina de Inglaterra? ¿El Isotta- Fraschini o el Delahaye? Y el Packard, ¿va con el Cadillac? Y así hasta en sueños, en donde en una ruta desierta y en largas caravanas aparecían maravillas mecánicas todas mezcladas: un Motobloc modelo 1914 iba delante del sibilante Thrust SST (vehículo inglés que rompió la barrera del sonido), seguido por un proletario Ford T y un aristocrático Rolls, y el escriba con una bandera en la mano no sabía para dónde agarrar, mientras la Directora, puntero en mano, repetía: “¡Sólo veinte, sólo veinte!”. Una terrible pesadilla… El escriba, mojado en transpiración, se incorporó en la cama. Prendió el velador, se puso los anteojos, tomó lápiz y papel, y escribió con su, y a su criterio, los que son -o serían-los veinte autos de la historia. Si usted no está de acuerdo, estimado lector, le pido sepa disculpar. Al pie de cada foto está el porqué de la elección. Espero sus comentarios…Y que Dios se apiade de la columna… porque nadie más lo hará.

Chevrolet Corvette
Allá por 1952, la gente de GM, en Michigan, decidió fabricar un coche americano con el “blend inglés”, o sea importar el diseño roadster y aplicarlo a los EE.UU. Fue así que el primer Chevrolet Corvette de un color blanco “Polo” con tapizado rojo salía de la planta de Michigan rumbo al famosísimo Waldorf Astoria de Nueva York, donde se iba a exhibir a la prensa internacional. Producto del genio diseñador de Harley Earl, el hoy llamado C1 fue el primer auto americano que empleó en profundidad la fibra de vidrio sobre chasis reticular. No era de tamaño de los enormes “transatlánticos” americanos, pero a lado de un MG o Morgan ingleses era como un elefante y un ratón. Un modelo al que le costó entrar en el mercado, pero que luego tuvo un enorme éxito, llegando a su esplendor cuando fue actor principal de la serie “Ruta 66”, con George Maharis conduciéndolo. Un ícono en muchos aspectos y que entendemos debía estar entre los 20.

FORD T: el auto del siglo
Henry Ford, inducido por su padre, iba en camino de ser granjero. Pero al chico le gustaba la mecánica y siempre trabajó en talleres afines. Y en eso estaba cuando a los 27 años, mientras trabajaba en la Detroit Electric Edison Company, la empresa de Tomás Alva Edison, se le ocurrió construir un vehículo de cuatro ruedas impulsado por un motor de dos cilindros. El artefacto tomó forma en el galpón de su casa, gracias a que contó con el apoyo de su esposa, Clara Jane Bryant. El aparato funcionó y así comenzó una historia que llega hasta nuestros días. Henry Ford llegó a la conclusión de que debía hacer un modelo único, sencillo y producido en serie para bajar los costos. El 15 de septiembre de 1908, en Detroit se presentó el prototipo, mientras que el primer auto salía de la línea de montaje el 24 de septiembre de ese mismo año. Bajo precio y resistencia: las dos premisas fundamentales del Ford T. Se vendía a 850 dólares, mientras la competencia vendía entre 1.700 y 3000. En 1917, comenzaron a llegar al país y se armaban en la planta de Barracas. Argentina fue la segunda subsidiaria de Ford en el mundo y primera en América latina (la primera fuera de EE.UU., fue Inglaterra). En 1924 se arma en Buenos Aires el Ford T número cien mil y en el mundo llegaron a fabricarse en total ¡16 millones! Increíble. Del paso del Ford T en Argentina está el renombre que adquirió en el campo, debido a su fama por circular sin problemas por caminos en mal estado, huellas y lodazales, sin quedarse nunca. Más de un parto complicado en el medio de la pampa tuvo final feliz, porque en medio de un torrencial aguacero, el médico llegó en su Ford T. Y estas historias en el interior, la gente todavía las cuenta. Una epopeya, claro.

Volkswagen Escarabajo.
Un auto indestructible y un éxito mundial Su creador fue el genial Ferdinand Porsche, quien siempre deseó fabricar un auto popular y barato; pero en la década de los ’20 y los ’30 la industria alemana era elitista y Porsche con su proyecto pasó entre varias sin éxito. En 1932, el jefe de planta de la NSU (filial alemana de la Fiat) le pidió un auto sencillo y barato para el pueblo. Porsche hizo el T32 con un motor de 1470 cc refrigerado por aire, similar al que equiparía el Escarabajo. Porsche estaba sin patrocinador y nos guste o no, Adolf Hitler apoyó el proyecto, y hacia 1935 ya dos prototipos probaban la robustez del motor. Se fundó la fábrica en Wolsfburg comenzando con la fabricación del simpático, simple, y robusto vehículo. La guerra destruyó todo, pero los alemanes reconstruyeron la fábrica y a fines de 1945 Wolfsburg ya tenía seis mil trabajadores. En marzo de 1946 ya se producían mil unidades. En septiembre de 1948, la Volkswagen Gmbh pasa definitivamente a manos alemanas. El resto es historia conocida: un éxito arrollador, millones y millones de Escarabajos vendidos en todo el mundo en base a su reconocida robustez y sencilla mecánica. Un emblema de lo que es la tenacidad y el esfuerzo aplicado a un proyecto lógico y viable. Hace pocos años dejó de producirse el último ejemplar en la planta que Volkswagen tiene en México. ¿Hay alguien en el mundo a quien no le guste un Escarabajo?

Mini Cooper
Alec Issigonis es el padre intelectual del Mini, ¿pero qué circunstancias dispararon la creación de este auto realmente encomiable? En 1956, Gamal Abdel Nasser presidía Egipto y decidió nacionalizar el Canal de Suez. Inglaterra y Francia -con intereses directos en el mismo- mandaron una fuerza aeronaval y sus paracaidistas tomaron Port Said y Alejandría. En su reacción, Nasser hundió barcos en el Canal que quedó inutilizado por años. El precio del petróleo trepó por las nubes y en Inglaterra la nafta costaba más que un kilo de lomo. A finales del año, Leonard Lord, Jefe de la BMC (British Motor Corporation), le encargó construir lo más rápido posible “un coche realmente pequeño”. A Issigonis la idea le encantó: siempre bregó por un auto pequeño, de cuatro plazas, con un aprovechamiento óptimo del espacio disponible, de buen nivel de confort, estéticamente diferente a los coches de la época y accesible para cualquiera. El auto, además, debía utilizar un motor que ya se estuviese fabricando. Issigonis optó por construir un coche con tracción delantera y motor transversal: el único disponible en fábrica era el llamado “Serie A”, era de 948 cc y se utilizaba en el Morris Minor con 37 CV de potencia. Las soldaduras visibles y las bisagras de las puertas también le dieron un aire especial: ¡las puertas se abrían tirando de un cable! No tenía calefacción, sólo se la ubicaba en el auto por encargo. El éxito del autito fue arrollador y hasta la Reina de Inglaterra se fue de paseo en un Mini. Issigonis, amigo del constructor de autos de carrera John Cooper, lo interesó para hacer una serie deportiva: de allí nació el mágico Mini Cooper S. La aceptación fue inmediata, y los triunfos deportivos no tardaron en llegar. En el año 2000 se dejó de fabricar definitivamente el Classic Mini que es, en muchos aspectos, la quintaesencia del espíritu británico.

Citroën DS 19: Un antes y un después en la historia automotriz
En 1955 en el Salón del Automóvil de París se presentaba el Citroën DS 19: un auto excepcional en todos los aspectos, que sigue deslumbrando con su diseño y tecnología de avanzada. En un santiamén la creación de Citroën deja obsoletos a todos los demás autos. Excepcional en cuanto a estética se refiere, también lo fue en tecnología ya que cambió todos los estándares existentes. Revolucionario en materia de suspensión, también lo es en frenos y dirección. Hizo posible la incorporación de equipamientos reservados a autos de muy alta gama como la dirección hidráulica y los frenos. Si los autos actuales frenan y doblan bien se debe en gran medida al Citroën DS 19. Con materiales de vanguardia, como el aluminio para el capó y plástico para el techo, la caja de cambios con embrague automático fue el comienzo de la caja robotizada que hoy utilizamos. Auto de Presidentes, recordemos que le permitió a De Gaulle salvar su vida después de un atentado: con dos neumáticos pinchados llegó al aeropuerto y lo puso a salvo a bordo de un avión. Se produjeron más de un millón 456 mil unidades. Campeón de carreteras, triunfó en el terrible Rally de Montecarlo desafiando temporales de nieve en el cruce de los Alpes dos veces (1959 y 1966). El DS 19 es, naturalmente, un antes y un después en la historia del automóvil. Un lugar principal, pues para este portento de la industria francesa.

Aston Martin DB5
Aston Martin siempre ha fabricado coches especiales deportivos y de un lujo singular. ¿De dónde viene su nombre? En 1913, su fundador Lionel Martin ganó la carrera de Aston Clinton con un auto con motor Coventry Climax de un litro y medio y chasis de Isotta-Fraschini. De ahí su nombre Aston Martin. Después de la Segunda Guerra Mundial, la empresa fue comprada por el millonario David Brown (de ahí la sigla DB). En 1948 con un modelo DB1 con chasis reticulado gana Le Mans y su sucesor el DBR gana otra vez en la mítica carrera francesa en 1959. Pero los modelos emblemáticos de la Aston Martin fueron los DB4 y DB5, paradigma de lo que es un coche sport, quizás la síntesis de todos estos y de la exquisitez de la industria británica en lograr un producto a la vez lujoso, elegante, deportivo y potente. Allá por 1965, se hacen archifamosos por ser usados por James Bond en sus películas. Con un motor de cuatro litros y más de 300 HP, la DB5 alcanzaba los 270 km/h: un portento para la época. La columna tuvo ocasión de presenciar, allá por 1966, una prueba de frenos y estabilidad de estas maravillas en el antiguo circuito de Goodwood, en Inglaterra: una experiencia fantástica. ¡Qué autos, por Dios!

Jaguar XK 120
A todas luces un auto magnífico y emblemático, tan es así que el nacimiento del Corvette se produjo también para entrar al mercado de los “Sport”, debido al éxito arrollador que tuvo este modelo en el mercado estadounidense. El XK 120 nace en 1948 y la cifra 120 habla de la velocidad máxima en millas que alcanzaba este modelo (182 Km/h) y que en una prueba superó fácilmente alcanzando los 202 km/h: fantástica para ese entonces y para las características del vehículo. El Jaguar XK 120 entra en la historia de los grandes autos porque en 1953, con la colaboración de otra empresa británica (la Dunlop) coloca a tres autos frenos a disco (ubíquese en 1953) y gana arrolladoramente las 24 Horas de Le Mans. Quizá (y es opinión de la columna, personal y discutible, claro) este gran coche británico deportivo es en muchos aspectos la quintaesencia del coche sport. Un diseño que perduró en el tiempo y que hoy es objeto de deseo para los coleccionistas y fanáticos de autos de todo el mundo.

Mercedes Benz 300 SL (“Ala de Gaviota”)
Cuando en la década del ’50 Mercedes Benz lanzó una serie de autos que podemos calificar de memorables a fantásticos, su ópera prima fue el modelo 300 SL. Su derivación para competiciones (El SR), se cansó de cosechar triunfos. El modelo “civil” tenía un motor de 6 cilindros en línea de 3 litros con 215 HP de potencia. Con estas especificaciones el 300 SL alcanzaba los 265 Km./h. Una locura para la época. Sus puertas pivotaban sobre un sistema colocado en forma longitudinal en el techo, por eso el mote de “Ala de Gaviota”. Se construyeron solamente 1400 unidades de este modelo. Uno de los autos mejor logrados (entendemos) en toda la historia del automóvil. Y con justicia lo ubicamos en nuestra sección.

BMW 325/328
Desde su nacimiento, “el 328” era una promesa de un auto extraordinario. Ningún auto de su segmento tuvo una sucesión de éxitos parecida. Tras su debut y triunfo en Nürburgring en 1936 al comando de Ernst Henne, se convirtió en una leyenda. Corrió en Le Mans en 1939, alzándose con los tres primeros puestos de su categoría. En rectas alcanzó los 220 Km./h. Fantástico para la época. En 1940 -la última carrera de ese entonces- corrieron la famosa “Mille Miglia” en Italia. Cruzaron los Alpes en marcha, se ubicaron en la línea de largada arrasando con la misma, ocupando los tres primeros puestos de la carrera siendo el increíble promedio de más de 166 Km./h. La saga siguió con el Mille Miglia Touring Roadster, diseñado para competir en la Berlín-Roma, carrera que por la guerra no se corrió. Un auto maravilloso, que hoy es apreciado en todo el mundo y que es estrella en los festivales de clásicos más importantes. Resume en muchos aspectos la altísima tecnología que habían logrado los alemanes antes de la Segunda Guerra Mundial. Su motor hoy, junto con el Merlin de la Rolls Royce, es objeto de admiración por los entendidos.

Ferrari 250 - Mille Miglia
No podía estar ausente Ferrari de los 20 autos de la historia, pero... ¿cuál modelo? Elegimos la 250 Mille Miglia porque fue un modelo exitosísimo, que fue diseñado por el maestro Vignale y que de entrada nomás sumó la tremenda Mille Miglia a su enorme suceso deportivo. Equipada con un motor delantero V12 a 60 grados, con una cilindrada de 2.953 cc, caja de cambios de ¡cuatro velocidades!: una novedad en aquélla época (1952). Presentada en el Salón de París de ese año luego de su triunfo, fue el asombro entre los autos Sport. Nuevamente ganó la Mille Miglia de 1954, y un modelo derivado de la 250, el conocido como Le Mans TT (por Telaio Tubulare -o chasis tubular- una novedad de estratósfera para la época) ganó al comando del genial argentino Froilán González, acompañado en la conducción por Maurice Trintignant las míticas 24 Horas de Le Mans. En dicha carrera y con un modelo similar participó el gran colega (periodista) belga Paul Frére, arribando tercero. Luego de la carrera escribió “conducción en competiciones”, un libro clásico que figura en toda biblioteca de un escriba de autos que se precie como tal. Exitoso en el mundo, en las carreteras y en las pistas en sus distintos modelos, el Ferrari 250 “Mille Miglia” o Le Mans, ubica un lugar de privilegio entre los 20 autos de la historia.

Porsche 911 - El diseño que perdura
Su creador, Ferdinand Porsche, fue un creador e inventor extraordinario. El primer auto que llevó su marca fue el 356, derivado del Type 114 F Wagen, evolución de los primeros escarabajos (también salidos de su lápiz genial). Concebido en 1947, Porsche no pudo ver su empresa terminada ya que murió en 1951. Su hijo se puso a dibujar en el tablero y presentó el 911, que sería uno de los grandes íconos de los coches sport, que aunaban diseño y resistencia. Los triunfos en carreras de Gran Turismo y Sport, le dieron a esta leyenda el título del vehículo de carreras más polivalente que se haya construido en el mundo. Aún hoy, con un “911” se puede correr en desiertos, caminos de montaña o circuitos de alta velocidad. Tal es la versatilidad de este modelo que sigue siendo suceso en el mundo.

Rolls Royce Silver Ghost
El Silver Ghost fue el primer modelo producido por Rolls Royce. Se presentó en el mercado en 1908 y fue fabricado hasta 1925. Era una berlina de grandes dimensiones ubicada sobre un chasis enorme. Tenía un motor de seis cilindros y más de siete litros de cubicaje que daba 48 HP a 1.250 rpm. La característica de esta planta de poder era su funcionamiento silencioso y por lo tanto sus casi nulas vibraciones. Fue un auto legendario sobre cuyo chasis los carroceros de aquél entonces produjeron unidades que aún sorprenden por su belleza. Estallada la Primera Guerra Mundial, recibió carrocerías militares, estuvo en todos los frentes y fue utilizado por Lawrence de Arabia en el desierto en su lucha contra el Imperio Otomano. “En el desierto, un Rolls está sobre rubíes”, dijo el mítico militar británico. Aparte de Lawrence, reyes, maharajás, zares, emperadores y reyezuelos se peleaban por estar primeros en la lista de entrega de estos coches. Hasta Lenin tuvo uno con orugas para desplazarse por el helado territorio ruso. Un auto portentoso.

Bentley Le Mans 1928
Muchos le apodaban “el ómnibus”, al igual que el Mercedes SSK. Enorme, potente, difícil de llevar, con un motor de cuatro litros y medio ayudado por un compresor Rootes, fue el auto británico emblemático por excelencia en cuanto a competencias de autos refiere. Derivado de un exitoso modelo de calle, la gente admiraba al Bentley “cuatro y medio”: daba (y da) sensación de robustez, potencia y velocidad. El enorme compresor (ojo, no confundir compresor con turbo-compresor: el compresor trabaja con una correa acoplada al cigueñal, mientras que el turbo trabaja con los gases de salida de escape) ubicado en la parte delantera debajo y delante del gran radiador de bronce con el signo Bentley en su parte superior le daba un aire deportivo y a la vez distinguido con un “look” tremendamente británico. Este verdadero portento al comando de los pilotos Barnato y Rubin ganó la extenuante 24 Horas de Le Mans en 1928, competencia ésta que reafirmó su fama de la que venía precedido. Todos los años en el enorme festival británico de autos clásicos de Goodwood, los Bentley 1928 Le Mans, siguen siendo una de las principales estrellas. Brillo es lo que les sobra.

Lancia Lambda
La Lancia fue fundada por Vincenzo Lancia. Siempre fue una marca innovadora y lujosa y su primer modelo, el Alpha, tuvo estas características, pero el modelo posterior, el Theta, fue de avanzada. Pero es en 1923 cuando se consagra definitivamente con el modelo Lambda. Fue el primer auto con carrocería autoportante, en el que el conjunto de largueros era sustituido por una “caja” metálica abierta en la parte superior y con grandes huecos laterales para las puertas, lo que daba un conjunto liviano y rígido al mismo tiempo. El Lancia Lambda, además incorporaba una suspensión delantera independiente, con muelles y amortiguadores hidráulicos concéntricos. Luego, en 1933, el primer auto autoportancia sería el Lancia Augusta que comparte con la gente de Citroën esta innovación. Un auto que se adelantó muchos años a su época, innovador y eficiente. Lo colocamos, entendemos, con justicia entre los veinte autos de la historia.

Bugatti Royale
Un auto del que se fabricaron solamente seis ejemplares en toda su historia, da cuenta del lujo y exclusividad del modelo. Considerado uno de los autos más bellos del mundo de todas las épocas. Deseado por reyes, maharajás, magnates y emperadores es un auto inmenso y bellísimo que resuma lujo y elegancia por donde se lo mire. Fabricado en Francia en 1927, tiene un motor de ocho cilindros en línea de 23 válvulas y una cilindrada de ¡12 litros 763 CC! Enorme. Este gigantesco motor llevaba a este verdadero transatlántico a 200 Km./h de velocidad máxima con una potencia de 300 HP a 2000 rpm. La suspensión delantera era de eje rígido con ballestas y posterior de ballestas. Los frenos de tambor estaban en las cuatro ruedas y su peso: ¡3.000 Kg.!, mientras que la relación peso/potencia es de 10 Kg./HP. Los adjetivos que se puedan volcar sobre esta maravilla son insuficientes al contemplarlo personalmente. Seis ejemplares construidos y uno de los más bellos autos del mundo. Tenía que entrar en “los 20”.

Voisin 1936
En los años treinta se dio la década de la “curva aerodinámica”. Gabriel Voisin, constructor de aviones de un avanzado diseño aerodinámico para su época (parte del esfuerzo bélico de Francia en la Gran Guerra “del 14” fue sostenido por los aviones Voisin). A este desafío, Gabriel Voisin respondió con el Aérodyne, un auto espectacular y de un diseño con soluciones netamente aeronáuticas, quizá incomprendidas para la época. Seguidor de este diseño fue el Aerosport, un auto de características aún más avanzadas, donde se optimizaban las soluciones, basándose en la mecánica de los aviones de la época. Su tablero era el de un avión y su interior lujoso y con una comodidad notable. No tuvo suerte Voisin en la comercialización de sus avanzados productos. La guerra de 1939 y el quebranto fueron una. Hoy, los grandes y aerodinámicos autos Voisin son buscados afanosamente por los coleccionistas de todo el mundo. Arquetipo de una época y de un brillante diseñador los autos Voisin son sin duda un hito en la historia de los vehículos más famosos.

Delahaye 135
Emile Delahaye era un ingeniero ferroviario francés que compró un taller rudimentario en Tours allá por 1890 y fabricó motores, hasta que en 1894 aparecieron los primeros autos con su nombre. Luego de la guerra, la empresa comenzó a producir coches sport, los que no fueron muy tenidos en cuenta: “Son anodinos”, decía la prensa. Hasta que en 1934, se presenta en el Salón de París un auto excepcional “el 135”, con un motor de seis cilindros de 3.237 cc y una potencia de 130 CV a 3.850 rpm y llevado a 160 CV para la competición. “El 135” tuvo una de las carrocerías más bellas de todos los tiempos, diseñada por los mejores carroceros franceses del momento. Se destacó en todas las pistas europeas y en carreras Sport. La empresa cerró en 1950 por la desacertada política fiscal que se empleaba en Francia en aquélla época. Sin embargo, los Delahaye 135 siguen luciendo sus hermosas líneas en todas las reuniones de clásicos y museos del mundo.

Renault Dauphine
El Dauphine (R-1090, como lo denominó en principio la Renault) se presentó en el Salón de Ginebra de marzo de 1956. Sus líneas suaves y aerodinámicas, sus cuatro puertas y sus prestaciones (excepcionales para la época) no tardaron en cautivar a franceses y europeos por igual, siendo desde su lanzamiento un éxito de ventas tan arrollador que obligó a la Renault a desarrollar versiones más avanzadas como el Gordini en 1957 o el Ondine en 1961. Fue el exitosísimo continuador del 4CV y contribuyó enormemente a la remotorización en Europa. De un diseño agradable, motor veloz, sencillo y aguantador como pocos, fue el ícono en muchos aspectos. En nuestro país tuvo similar acogida que en Francia. En el plano deportivo acumuló innumerables éxitos, descollando en pistas y en los Grandes Premios de los ’60 que recorrían media Argentina.

Fiat 500
El auto que remotorizó a Italia y gran parte de Europa después de la II GM. Se presentó al público el 4 de julio de 1957 con el nombre de “Nuevo 500” para mostrar su descendencia del 500 Topolino, que había salido de producción unos años antes. La velocidad máxima era de 85 Km./h y el precio de lanzamiento (alto comparado al Fiat 600 -que fue el gran éxito de Fiat en Argentina-) de 490 mil liras. Los modelos se van aggiornando al gusto del público italiano, y sale al mercado un nuevo modelo con un motor de 15 CV con el que comienza el verdadero boom del 500, al punto que se convierte en un fenómeno social: lo compra el que puede comprarse una Ferrari como el que junta moneda sobre moneda para llegar a la cuota mensual. Se produjeron millones de 500, y junto con el mítico 600, fueron la parte más visible del famoso “risorgimiento italiano”.

Jeep
Algo que se comprendió rápidamente después de la Gran Guerra (1914/18) fue que en las futuras conflagraciones no habría lugar para mulas, ni caballos. La clave de la movilidad sería la rapidez de la misma. “Quien más rápido movilice sus tropas en movimientos tácticos será vencedor”, Sun Tzu -El Arte de la Guerra-. Las motos en el barro y en el lodo no servían; hacía falta un vehículo liviano, con tres hombres: un conductor, un sirviente y un operador de una ametralladora calibre 50. En 1936, el coronel Howie, del Ejército de EE.UU., incorporó el proyecto en cuestión. Se recorrió un largo camino, apresurado por el comienzo de las hostilidades y finalmente, en julio de 1941, la Willis ganó la licitación para construir las primeras 15 mil unidades, lo que marca el nacimiento del Jeep. ¿De dónde viene su nombre? Dicen que corresponde a la pronunciación de las letras “GP” (General Purpose -propósito general-). Lo cierto que el Jeep ayudó en grado sumo a ganar la guerra a los Aliados. Allá por 1948, el padre del escriba compró uno a muy bajo precio, y la columna aún recuerda con fruición los viajes “a la


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