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Naturaleza y aventura al otro lado del mundo. Aotearoa. Ese es el nombre autóctono de Nueva Zelanda (New Zealand) y, en su lengua nativa -el maorí- significa “tierra de la gran nube blanca”. No es fácil decidir si es mejor su nombre original o el que, allá por el siglo XVII, le pusieran exploradores y cartógrafos europeos. Lo que sí podemos asegurar es que es una tierra llena de aventura e inigualable belleza que merece ser visitada, por lo menos, una vez en la vida. Aquí encontrará datos imperdibles para tener en cuenta el día que decida emprender la gran aventura oceánica.
 
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Por MILENA WETTO

En el medio de la nada. Allí podría decirse que se encuentra Nueva Zelanda, un país formado por dos grandes islas y una serie de otras más pequeñas, rodeadas por el Océano Pacífico y a 2000 kilómetros de Australia, país que ya nos parece bastante lejano de por sí.
Nueva Zelanda, así como algunos de sus vecinos –Australia, Fiyi y Tonga–, es parcialmente conocida en Argentina por su afinidad con un deporte en común: el rugby. Tal vez sean varios los argentinos aficionados a esta práctica deportiva que ya conozcan estas lejanas tierras, por haber seguido a los Pumas o los Jaguares en algún campeonato internacional.
Pero claro que Nueva Zelanda es mucho más que rugby. Es playas, montañas, naturaleza desbordante, ciudades cosmopolitas y aventura por doquier. Acompáñenos en este recorrido que lo llevará por lo más emblemático de este recóndito lugar.

¿CÓMO LLEGAR?
En línea recta, Buenos Aires está casi a la misma altura que Wellington, la capital de Nueva Zelanda. El tema es que está, prácticamente, detrás de nosotros en el globo terráqueo. Son 9740 kilómetros los que separan a ambas ciudades. En realidad, es más o menos la misma distancia que nos separa de Los Ángeles, pero al ser América, esto no nos suena tan lejano. La buena noticia es que hay vuelos directos y sin escalas desde Buenos Aires hasta Auckland, a bordo de confortables aeronaves de la línea de bandera neozelandesa Air New Zealand. Por poco más de mil dólares (en tarifa económica) podrá embarcarse en un vuelo de poco más de 12 horas que lo pondrá, literalmente, del otro lado del mundo. Hay vuelos que salen a la medianoche, lo cual es genial, pues dormirá en Buenos Aires y despertará en Nueva Zelanda fresco y descansado, listo para recorrerlo.
Por supuesto que hay otras formas de llegar a este país, haciendo varias escalas y demorando más en esperas; pero no entendemos por qué razón podría preferir eso. Como argentino, usted podrá permanecer hasta 90 días en Nueva Zelanda sin necesidad de visa, pero será necesario tener un boleto de regreso, una dirección de estadía, un seguro de viaje y un pasaporte con por lo menos un mes más de vigencia luego de su fecha de retorno. Dependiendo del itinerario, podría necesitar visa de tránsito si previamente ha visitado Australia. Si este es su caso, sugerimos que contacte a la Embajada australiana antes de emprender su viaje.

AUCKLAND: PUNTO DE PARTIDA
Nueva Zelanda está conformada principalmente por dos islas: la Isla Norte y la Isla Sur, siendo esta última la de mayor superficie y la menos poblada; allí se encuentra la mayor cantidad de montañas, volcanes y bellezas naturales para explorar. La Isla Norte, por su parte, tiene más relevancia política y económica ya que, tanto Wellington –la capital–, como Auckland –la ciudad más poblada– se encuentran en este lado.
Los vuelos internacionales llegan al Aeropuerto Internacional de Auckland y allí comenzará la aventura. Situada al extremo norte de la isla, esta ciudad le impactará por sus edificaciones, el azul intenso de sus aguas en el puerto y los pintorescos barrios residenciales.
No debe faltar en su recorrido, la subida al Sky Tower, desde donde podrá apreciar toda la ciudad y el mar que la rodea a 328 metros de altura.
Si lo que quiere es playa, diríjase hacia el oeste de la ciudad, donde podrá apreciar la negra arena de la playa de Muriwai, un parque regional famoso por su nutrida comunidad de aves marinas.
La zona comercial de Auckland ofrece infinitas opciones de compra. Haga shopping en tiendas de diseñadores de alto nivel, recorra las tiendas boutique de los suburbios mientras disfruta de la arquitectura urbana o degusta un rico café al aire libre y, si es fin de semana, no se pierda de caminar por los mercados locales, llenos de gente y de influencia polinesia. En estos mercados encontrará desde frutas frescas para el desayuno hasta artesanía y joyería regional. La Cigale en Parnell, con estilo francés, o Britomart para elegir entre infinidad de productos frescos directo de los agricultores, son dos experiencias muy recomendables.
El Museo de Auckland le dará una perspectiva de la historia de la ciudad, su influencia polinesia, asiática y europea, y los tesoros de la cultura maorí.

PARTIENDO HACIA LA AVENTURA
La verdadera aventura comienza a medida que se aleja de la ciudad y se adentra,” isla abajo”, en paisajes dignos de película. Las cuevas de Waitomo, al sudeste de la Isla Norte, son famosas por la colorida luminiscencia que habita dentro de la oscuridad, debido a la presencia de millones de gusanos fluorescentes –los Arachnocampa luminosa, especie autóctona y que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo que habitan en estas cuevas iluminando su interior de una manera sorprendente. Este paseo puede hacerse a pie o en bote. Si es más osado, también puede descender a la cueva haciendo rapel por alguna de sus bocas.
Las maravillas naturales no acaban en Waitomo. A pocos kilómetros se encuentran las cascadas de Marokopa, en el bosque de Tawaru, con su arco natural de piedra de 17 metros de largo y una abundancia y variedad de vegetación que quita el aliento. Ideal para recorrerlo caminando.

EL HOGAR DE LA “TIERRA MEDIA”
Cuando hablamos de paisajes de película, no lo decimos en sentido figurado. Los míticos parajes de la “Tierra Media” de "El Hobbit" y la saga de “El Señor de los Anillos” fueron recreados para las películas en las doradas llanuras y verdes valles de Nueva Zelanda.
Existen day tours que llevarán a los más fanáticos por los principales escenarios de filmación, desde una pintoresca granja de ovejas de 1,250 acres con vistas espectaculares a las cordilleras Kaimai, pasando por el Bag End, donde comenzaron las aventuras de Frodo y Bilbo, hasta una visita al Green Dragon Inn, el molino y el Party Tree. Un paseo inolvidable para los verdaderos fans de la saga. Los tours salen todos los días desde Matamata y Rotorua.

ROTORUA: MARAVILLA GEOTERMAL
Esta ciudad se asienta sobre una meseta volcánica de la cual aprovecha todas sus bondades termales. No en vano está ubicado sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico.
Rotorua es uno de los campos de actividad geotérmica más activo del mundo, por lo que no puede perder la oportunidad de sumergirse en las piletas de lodo naranja y burbujeante o contemplar los impresionantes géiseres con erupciones de hasta 30 metros de altura. También podrá sobrevolar el único volcán marino activo del país: la isla White.
Rotorua también ofrece mucha historia y tradición de sus moradores originarios, el pueblo Te Arawa, del que podrá probar su comida (cocinada en el suelo humeante). Si prefiere la pesca, esta zona es excelente para encontrar buenas truchas.

VOLANDO AL SUR
Para pasar de la Isla Norte a la Isla Sur, seguramente lo hará en avión desde Rotorua hacia Christchurch, Canterbury. También puede tomar el ferri para atravesar el estrecho de Cook desde Wellington (Isla Norte) hasta Picton en la Isla Sur. Allí, visite el Jardín Botánico, pasee en bici por los innumerables senderos panorámicos o programe un paseo en barco para avistar ballenas en Kaikoura.
Por encima de las llanuras de Canterbury podrá apreciar las elevadas montañas que las rodean y que, en invierno, se convierten en una excelente opción para practicar esquí y snowboard.
Continúe hacia el lago Tekapo y asegúrese de llevar su cámara o tener bien cargado su celular: las imágenes son de postal, con el lago color turquesa blanquecino, producto de la “harina glaciar” que flota en la superficie, los picos nevados, la iglesia rústica y los impresionantes anocheceres plagados de estrellas. De seguro, querrá llevarse este imborrable recuerdo.

GLACIARES FOX Y FRANZ JOSEF
Al noroeste de la Isla Sur se encuentran los glaciares más espectaculares de Oceanía, que forman parte del Parque Nacional Westland Tai Poutini. El glaciar Fox mide 13 kilómetros de longitud y cae en picada 2600 metros desde lo alto de los Alpes del Sur.
Podrá visitar esta maravilla y contemplarla desde lejos, sobrevolarlo en helicóptero o hacer una caminata sobre el hielo acompañado de guías profesionales.

QUEENSTOWN, SINÓNIMO DE AVENTURA
Más al sur, el paisaje de lagos y montañas que caracteriza a esta ciudad asentada a orillas del lago Wakatipu, motiva a hacer miles de programas llenos de aventura y diversión: paracaidismo, navegación en moto de agua, excursiones a caballo o salto en bungy en el lugar donde todo empezó: el Kawarau Bridge Bungy.
Desde Queenstown podrá también dirigirse con facilidad hacia el Parque Nacional Fiordland, en el extremo sur de la isla, donde quedará sin aliento al contemplar Milford Sound, un estrecho esculpido entre las altas montañas de los fiordos que invita a la calma y la contemplación. Allí podrá navegar en Kayak por las tranquilas aguas o en crucero diurno o nocturno con comida a bordo. También podrá bucear o sobrevolar esta zona de inigualable belleza.
De norte a sur, Nueva Zelanda tiene todo tipo de paisajes naturales y maravillas que ofrecer sin restricciones a sus visitantes. Es un viaje que invita a quedarse, a hacerlo despacio, a dejarse llevar y traerse inolvidables recuerdos.

No se vaya sin saber que…
• El clima de Nueva Zelanda es mayormente templado con muchas horas de sol en verano (clima sobtropical en la Isla Norte) y temperaturas que promedian los 23°C en verano y 10° C en el invierno. Los meses más lluviosos son junio, julio y agosto.
• Se conduce por el lado izquierdo y los autos tienen el asiento del conductor del lado derecho.
• La moneda oficial es el dólar neozelandés que, en la actualidad, equivale aproximadamente a 72 centavos de dólar americano. La mayoría de los lugares aceptan variedad de tarjetas de crédito.
• La temporada alta va de octubre a abril. Se recomienda reservar con anticipación hoteles y paseos.
• Si planea un viaje a Australia o algún punto del Pacífico Sur, reserve un par de días y tome un crucero hacia Nueva Zelanda. ¡No pierda la oportunidad de conocerla estando tan cerca!


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