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De punta a punta. En los últimos veinte años Vietnam pasó de ser un destino exótico y extremo a uno de los sitios preferidos para una luna de miel inolvidable. De recorrer territorios de guerra a disfrutar de paisajes increíbles; de un viaje de aventuras a uno para relajarse. En este número viajamos a uno de los lugares más elegidos para disfrutar con amigos, en pareja o en familia.
 
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Por josé medrano

Vietnam es un estrecho país del sudeste asiático que limita con China, Laos, Camboya y se baña en aguas del Mar del Sur de China. Si bien la mayoría de sus visitantes se limitan a recorrer las zonas más turísticas, este país de más de trescientos kilómetros cuadrados es digno de recorrer y admirar completamente; a continuación sugerimos un recorrido para empaparse de Vietnam de norte a sur.

EL NORTE
Durante siglos, el norte de Vietnam -y más concretamente el noroeste-, permaneció segregado del resto del país. Pero montaña arriba, muy cerca de la frontera con China y dejando atrás las primeras capas de la peculiar niebla de esta zona, se llega a la pequeña pero encantadora localidad de Sapa, un lugar con una naturaleza espléndida. Las mejores actividades para realizar son los largos paseos por las montañas, probar la variada gastronomía de la región o adentrarse en los mercados tradicionales del pueblo.
Vale la pena también visitar la bahía de Halong, uno de los puntos imprescindibles, y al nordeste Hai Phong, ciudad recomendable para pernoctar, recargar baterías y negociar la mejor manera de tomar un ferry hacia la isla de Cat Ba. Este lugar tiene un importante parque nacional en el que destacan la jungla, los acantilados y las playas. Cat Ba esuna isla acostumbrada al turismo, por lo que la oferta de hoteles, restaurantes y actividades es amplia y de excelente calidad. Una de las mejores apuestas son los viajes en barco nuevamente hacia la bahía de Halong, compuesta de unas 3.000 islas que reflejan el paisaje característico que el mar fue formando. Si el día es favorable se puede observar uno de los mayores espectáculos de la naturaleza con solo adentrarse en barca en el interior de misteriosas cuevas, observar la fauna marina y anclar en la isla de los monos. Si bien los precios para los turistas son más caros que para los locales, continúa siendo un destino económico con un extenso patrimonioque abarca su espectacular naturaleza, cocina de primera, interesantes tradiciones y sublimes parajes.

HANÓI
Como toda capital asiática, el caos parece reinar a donde uno vaya; pero superado el choque cultural, la ciudad mostrará toda su amabilidad para con los turistas. Se trata de una metrópoli con siglos de historia: en su memoria todavía se percibe la importante colonización francesa de mediados del siglo XX que continúa presente en su arquitectura, aunque muchos de sus edificios también incorporaron el estiloasiático-vietnamita, lo que la hace parecer una pintoresca villa. El casco antiguo, con más de cincuenta calles y mil años a sus espaldas, es el distrito comercial con más movimiento de día y de noche y una de las zonas más animadas y atractivas. Tiendas de artesanías, sastres, mercados y algunas sorpresas se encuentran por esta red de callecitas. En el centro se encuentra el espectacular lago Hoan Kiem, desde donde surge de las aguas la “Torre de la Tortuga” y el pequeño monte de Jade con su templo, el Ngoc Son. No deje de probar la gastronomía hanoiense en la que abundan los mariscos, el pescado fresco y, por supuesto, el arroz. Y para no olvidar ningún detalle, la cerveza de Hanói es conocida por ser una de las mejores y más baratas del país. Pídala en vietnamita: ¡Bia Hoi!
Los recorridos a pie por el centro de Hanói no son muy largos y permiten visitar una multitud de atracciones: los tesoros arquitectónicos son diversos y cada uno tiene un buen motivo para ser visitado. De todos ellos destacan la Pagoda de Una Columna, uno de los emblemas de Hanói, y la Pagoda de Huu Dien, un verdadero retiro de tranquilidad. Entre sus templos despunta el de “La Literatura”, fundado en el año 1070 en honor a Confucio y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura del antiguo Vietnam. Pero, si hay un lugar de peregrinación por excelencia, es el Mausoleo de Ho Chi Minh, donde se forman colas de turistas para ver al líder vietnamita embalsamado por los rusos y expuesto para aquellos que le siguen rindiendo homenaje.

VIAJANDO HACIA EL SUR
Desde Hanói se puede seguir el camino hacia el sur por la costa. La recomendación es visitar pequeños pueblos costeros como Sam Son o Dong Hoyi, donde se puede apreciar la auténtica vida tradicional vietnamita. Existen buenas comunicaciones -tanto por las rutas como en trenque unen las dos principales ciudades del país: Hanói y Ho Chi Minh (antigua Saigón). El tráfico en Vietnam es seguro, aunque algo extremo para un occidental. Si puede, deténgase en Hué, una pintoresca villa un poco retirada de la costa en el centro del país y que llegó a seruna de sus principales ciudades. Aquí vivieron importantes emperadores y fue históricamente el centro político de la nación. Hué está dividida por el río del Perfume: a un lado se encuentra la ribera habitada, repleta de hoteles, restaurantes y bares, mientras que al otro se puede apreciar la impresionante ciudadela –declarada en 1993 “ciudad de herencia mundial” por la Unesco- que todavía conserva sus murallas y principales puertas, templos de varias dinastías de emperadores, pagodas, museos y una gran herencia histórica.Otra de las actividades que se puede realizar en Hué es tomar uno de los barcos turísticos que recorren gran parte del río del Perfume. Durante la travesía se puede apreciar la flora salvaje que reside a orillas de sus guas, además de fascinantes monumentos como la Pagoda Thien Mu y silenciosos mausoleos donde yacen varios emperadores. Siguiendo hacia el sur, las pequeñas villas costeras irán apareciendo de repente con una acentuada belleza: el golfo de Danang, la playa de Nam O y la península de Son Tra. No deje de visitar Hoi An, que llegó a ser uno de los puertos más importantes de todo Vietnam y que es considerada un museo viviente. A partir del siglo XVIII acumuló una riqueza que se plasmó en la admirable arquitectura que aún se conserva (su centro histórico también fue declarado Patrimonio por la Unesco). Si puede, haga el recorrido a pie. Finalmente, en la ruta hacia el sur, Nha Trang comienza a mostrar el brillante sol y las altas temperaturas típicas de la región. Su larga playa turquesa, su legendaria gastronomía y su animada vida nocturna hacen de éste uno de los lugares más elegidos por viajeros de todo el mundo. Muchos visitantes llegan atraídos por la impresionante vida marina; los mejores lugares para bucear son la isla Hòn Mun y la “Isla de Bambú”.

HO CHI MINH
A primera vista la antigua Saigón es una ciudad que asusta. Con más de ocho millones de habitantes, es la urbe más poblada de todo Vietnam y a su vez, una ciudad cosmopolita y tradicional. Su más reciente historia está cargada de memorias que relatan la visión oriental de la Guerra de Vietnam (1958-1975). Pero en Ho Chi Minh también hay importantes templos y museos que son muy recomendables para conocer a la verdadera sociedad vietnamita. Pasear esta ciudad significa caminar con mil ojos: el tránsito es realmente caótico, pero una vez acostumbrados será casi divertido.
La ciudad está dividida en dieciséis distritos numerados; en el número uno, el central, es donde se encuentran la mayoría de los puntos de interés. Colonizada por los franceses y las tropas españolas durante la conquista de Indochina, Saigón, como se la llamó en aquel entonces, llegó a tener gran importancia en la zona. Muchos de los edificios recuerdan aquellas épocas de ocupación. Al igual que Hanói, Ho Chi Minh es una ciudad vinculada a sus tradiciones: el casco antiguo, que reposa al lado del río Saigón, está compuesto por un entramado de calles de diferentes anchos, todas encantadoras y donde se pueden encontrar tiendas,restaurantes y hoteles. Durante la tarde y la noche, este barrio cobra una vida especial que invita a agradables paseos o prolongadas estancias en restaurantes donde probar las exquisiteces culinarias del área del Mekong. De día esperan largas jornadas si no quieren perderse las excursiones a puntos como el Palacio de la Reunificación, el templo hindú de Mariamman, la Pagoda Xa Loi, la catedral de Notre- Dame, el templo Thien Hau, y sus imperdibles mercados al aire libre. Existe también la opción de conocer otra visión de la Guerra de Vietnam: el Museo de los Vestigios de Guerra exhibe una amplia colección fotográfica del conflicto. No es para todo público por la dureza de las imágenes, pero pueden además conocerse los Cu Chi, túneles que son símbolo de la tenacidad de los vietnamitas y muestran cómo se las arreglaron para subsistir, convivir y luchar en la guerra.

EL DELTA DEL MEKONG
El río Mekong nace en el Himalaya, pasa por Birmania, Laos, Tailandia, Camboya y desemboca en un enorme delta. Esta área, rica en producción de arroz, es un idílico paraíso donde terminar la visita a Vietnam. La vida transcurre de manera más lenta, las playas aguardan para descargar el cansancio acumulado y prepararse para las frescas delicias del mar. Habiendo dejado atrás la gran ciudad, lo más recomendable es perderse en las pequeñas villas pescadoras como Tra Vinh o Ba Dong. Para terminar este interesante viaje, nada mejor que refugiarse en el Parque Nacional de la isla Phu Quoc y llevarse el mejor recuerdo de este gran país, luego de haberlo recorrido de punta a punta.


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