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Magia en el último bastión medieval. Su casco urbano fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. La también llamada “Venecia del Norte” conserva un maravilloso legado medieval que se refleja en la belleza de sus casas, el encanto de sus canales y la historia de sus antiguos edificios, testigos de tiempos en que fue un enorme poderío económico. Una ciudad museo imperdible que este mes recorremos en Clubs & Countries.
 
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Por José Medrano

El nombre de Brujas no tiene nada que ver con las míticas mujeres de poderes extraordinarios. En flamenco/neerlandés “brug” significa “puente”, y esta ciudad recibe como nombre el plural de esta palabra debido a la gran cantidad de puentes que en ella existen.

No se necesitan muchas palabras para describir Brujas: sólo su nombre evoca un ambiente mágico, tal como el que dice sentir cada visitante que la conoce. La ciudad entusiasma a todos por igual: las vistas de sus canales, sus edificios históricos y su aire romántico dejan huella en los turistas, que no tendrán que hacer grandes esfuerzos para recorrerla de mil maneras, ya que una de sus principales ventajas es ser perfectamente abarcable a pie (y por agua a través de sus canales) gracias a sus relativamente pequeñas dimensiones.
Brujas es quizás la máxima belleza de la provincia occidental de Flandes y se encuentra a sólo 90 kilómetros de Bruselas, la capital de Bélgica. Es por eso que no hay persona que visite el país que no pare al menos un día en esta ciudad. Muchos la eligen también desde destinos europeos más lejanos, ya que está muy bien conectada tanto en auto como en tren.
La mayor parte del trazado de Brujas es del siglo XIII y llegó prácticamente intacto a nuestros días, a pesar de haber sufrido las dos guerras mundiales. Hace 800 años, era la primera gran capital del Condado de Flandes y una de las principales ciudades comerciales de Europa. Hoy ofrece infinidad de monumento santiquísimos y tesoros artísticos.

EL CORAZÓN DE BRUJAS
Con sus espléndidas fachadas, el Grote Markt o Plaza Mayor,es el punto clave de la ciudad. En el centro destaca una estatua en memoria de los héroes locales Jan Breydel y Pieter DeKoninck, protagonistas de la “Batalla de las espuelas de oro” en 1302, cuando el duque de Flandes y algunos campesinos se enfrentaron contra los ejércitos franceses que buscaban dominarla zona. Los miércoles por la mañana la plaza congrega un mercado popular donde se negocia en neerlandés, idioma oficial del país. Hacia el norte existen construcciones del siglo XVI y XVII que funcionan como restaurantes y cafés, mientras que al oeste se ven importantes edificios del siglo XV. En el lado este llama la atención el Palacio de la Provincia, o Landhuis, una estructura de estilo neogótico construida entre 1887 y 1921 donde anteriormente se comercializaban paños. Por último, la parte sur del Grote Markt está ocupada por los llamados Halles, antiguos mercados del siglo XIII. Aquí sobresale el edificio más impresionante de la plaza: la Torre Campanario Belfort, símbolo de la autonomía de Brujas. Se trata de una estructura con 47 campanas, 84 metros de altura y 366 escalones, lo que hace que pueda verse desde distintos puntos de la ciudad. Su parte más antigua data del año 1240 y, más allá de su impresionante arquitectura, el valor lo da su importancia histórica: todas las leyes y normas de la ciudad se proclamaban desde el balcón ante los ciudadanos que eran convocados a través de las campanas. Recomendamos subir al campanario, abierto de lunes a domingo, de 9.30 a 17 horas y es gratis con la Brugge City Card, la tarjeta que da acceso gratuito a 26 museos y lugares de interés durante 48 horas.

LAS TORRES DE LA CIUDAD
Además de la mencionada Torre de las Campanas de Belfort, existen otras que destacan: la catedral de Brujas, muy cerca de la Grote Markt y la iglesia de San Salvador, el edificio religioso más antiguo de la ciudad. La belleza de su fachada suele quedar en segundo plano ante la esbelta torre de finales del siglo XII y 100 metros de altura que se impone en el paisaje urbano. En su interior se pueden ver numerosas obras de arte que pertenecieron a la desaparecida catedral de San Donato. Hay que destacar los tapices y, bajo el órgano, una impresionante escultura de Dios Padre realizada en mármol blanco. Otra torre que define el horizonte de Brujas es la Iglesia de Nuestra Señora que, con una altura de 122,3 metros de altura, es la segunda construcción de ladrillo más alta de Europa (la primera está en Turín). Fue construida en estilo gótico en el siglo XIII con aplicaciones barrocas posteriores. Esta iglesia alberga la famosa Virgen con el Niño (o Madonna de Brujas)de Miguel Ángel. Especial interés tienen sus alrededores: el Bonifacius bruggetje (Puente de San Bonifacio o Puente delos Amantes) en un paraje idílico y apartado; el Parque de Hof Arents, especial para parejas románticas; y justo frente a la iglesia, el Sint-Jans hospital, del siglo XIII, el hospital más antiguo de Europa que ha llegado hasta nuestros días.

COMER BIEN
Otro de los atractivos de Brujas es su gastronomía; no en vano es una de las ciudades con más estrellas Michelín per cápita.Uno de esos restaurantes recomendados es Den Amand, situado en una plaza peatonal a pasos de Grote Markt. Cocina franco-belga apreciada tanto por turistas como por los locales. Carnes, pescados y verduras de temporada, sin olvidarse de los típicos mejillones cocidos con apio, la anguila cocinada de mil maneras, y el “waterzoï”, pescados de mar y de río guisados con verduras. Otra opción es el restaurante Sans Cravate (Sin Corbata) que, sin pretensiones protocolares, tiene su estrella Michelín; cocina contemporánea con personalidad y un toque claramente afrancesado.
Para un desayuno o merienda, nada como la cafetería Klein Venetië (Pequeña Venecia) a la orilla del canal Dijver: ofrecen un desayuno contundente a base de cerveza tostada y profiteroles. También el clásico chocolate a la taza y los gofres (waffles). Y como se trata de la ciudad del chocolate, es más que recomendable visitar Chocolate Line, una de las tres únicas bombonerías que aparecen en el Guía Michelín. Dominique Persoone, dueño del lugar, es considerado como el mejor chocolatero del mundo.


Si se viaja desde Europa, lo más conveniente es tomar un vuelo con Brussels Airlines(€79) y, al llegar a la ciudad, obtener la Brugge City Card, que se puede solicitaronline y está disponible en las oficinas de información turística, en la estación y en elConcertgebouw. Ofrece muy buenos descuentos en casi todos los puntos de interés.

LA VENECIA DEL NORTE
Para poder darse una idea de la excepcional belleza de Brujas y conocerla desde otra perspectiva, lo mejor es recorrer el Minnewater o Lago de los Enamorados, a sólo cinco minutos de la estación de tren. Este lago y su parque, en el que se dan grandes conciertos en verano, servía de muelle a las embarcaciones que cubrían la ruta comercial Brujas-Ganteen los siglos XIV y XV. Al final del lago reposa el Begijnhof, un monasterio de casitas blancas en torno a un jardín donde ahora residen estudiantes y, en uno de los edificios, una comunidad de monjas benedictinas. Desde el final del Minnewater se divisan las tres torres que ayudan a orientarse entre el irregular trazado de calles adoquinadas y las decenas de puentes de la ciudad. No por nada es llamada “La Veneciadel Norte”. De hecho son muchos los canales que se pueden abordar desde el Rozenhoedkaai o Muelle del Rosario (calle Pandreitje), quizás el lugar más fotografiado de la ciudad.
La travesía normalmente dura unos 40 minutos, aunque hayvarios tipos de cruceros.

LA PLAZA BURG
Desde la Grote Markt nace una de las calles más transitadas de la ciudad, Breidestraat, repleta de chocolaterías artesanales, bombonerías y tiendas de hilos tan propias de Brujas. La calle termina en la plaza Burg, quizás la segunda en importancia y que reúne diversos estilos arquitectónicos: el gótico de la fachada y de la impresionante sala principal del Ayuntamiento del Siglo XIV, el románico de la Basílica de la Santa Sangre (s. XII), sobre la cual se construyó una segunda planta gótica en el siglo XV; su tesoro de las Cruzadas se expone al público cada viernes y es la razón de la “Procesión de la Sangre”. La plaza también es sede del Registro Civil, del siglo XVI de fachada renacentista.Un paseo por la plaza Burg conduce a través del callejón del Burro Ciego al Vismarkt, la plaza del mercado de pescado, llena de vida de miércoles a sábado gracias a las pescas locales y, por las tardes, a los puestos que venden todo tipo de productos textiles.
Una buena manera de terminar el recorrido por Brujas es llegar al canal Dijver y visitar el Groeninge Museum, con cuadros de Jan Van Eyck, Gerard David y Hans Memling, quienes encontraron grandes mecenas entre los enriquecidos mercaderes de la ciudad. Hoy en día, este canal concentra bares, restaurantes, tiendas y embarcaciones que recorren la ciudad desde el agua. En su cruce con el muelle Rozenhoedkaai, el Dijver forma la esquina más fotografiada de Brujas y también el mejor resumen de la ciudad: el canal cruzado por un puente para peatones, la arquitectura medieval y, emergiendo al fondo, el Belfort.


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