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CONTEMPLAR UNA PUESTA DE SOL EN PLAYAS DE ARENA BLANCA; VISITAR LA ISLA DONDE ESTUVO PRESO NELSON MANDELA, HACER EXÓTICOS PASEOS DE COMPRAS, PROBAR LOS MEJORES VINOS Y EMPAPARSE DE UNA HISTORIA TAN FASCINANTE COMO CONMOVEDORA: TODO ESTO Y MUCHO MÁS ES POSIBLE EN CIUDAD DEL CABO, UNO DE LOS LUGARES MÁS BELLOS E INTERESANTES DEL MUNDO. UN RECORRIDO A FONDO POR UN DESTINO QUE CADA VEZ SUMA MÁS ADEPTOS.
 
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La ciudad que lo tiene todo
por José Medrano


A muchos puede parecerle remota, distante y salvaje: una ciudad al sur del continente negro, en medio de un mundo que pide a gritos ser visitado. Pero basta con sacudirse un poco los prejuicios para entender que Ciudad del Cabo es en realidad uno de los lugares más fascinantes de la Tierra, la mejor puerta de entrada a Sudáfrica y el punto clave para conocer un pasado de guerras tribales, invasiones nórdicas, una naturaleza a prueba de todo, y donde -sostienen algunos- nació el primer hombre. La ciudad es hoy una mezcla de ingleses, holandeses, indios y decenas de tribus locales, sin contar la enorme inmigración que llega desde países vecinos. El resultado es una vasta historia que dio origen a un pueblo que aún hoy lucha contra discriminaciones raciales y se levanta orgulloso de cara al mundo. Ciudad del Cabo es una metrópoli maravillosa y el inicio de otros recorridos como la impresionante Ruta Jardín, los viñedos africanos y sus innumerables safaris.

ALGUNAS PISTAS HISTÓRICAS
Mencionada por primera vez por un portugués, la ciudad ingresó en los dominios europeos a partir de 1652, cuando el holandés Jan Van Riebeeck y otros neerlandeses (Bóers) establecieron allí una estación de ruta para barcos que viajaban a las Indias Orientales Holandesas. El Cabo permaneció bajo el control de Holanda hasta la década de 1780, cuando los holandeses combatieron contra el Reino Unido en la Guerra de la Independencia de Estados Unidos y en la Revolución Francesa. Como consecuencia, los británicos invadieron la colonia en 1795 y ganaron indiscutiblemente el control en la Batalla de Muizenberg. Según los términos de un acuerdo de paz, la ciudad fue devuelta a Holanda en 1803. Sin embargo, el conflicto se reanudó ese mismo año y las fuerzas británicas volvieron a ocuparla, al ganar la Batalla de Blaauwberg en 1806. En el tratado de paz de 1814, que finalizó la guerra en Europa, el Cabo fue incorporado permanentemente al Imperio Británico.
Aunque sangrientas, estas célebres guerras dejaron un enorme legado cultural y algunos de sus edificios más emblemáticos: solamente el Fuerte de Buena Esperanza -eje de los conflictos al pie de la Table Mountain- basta para ejemplificar la magnitud de las obras realizadas. La influencia se ve reflejada incluso en el idioma, ya que de las once lenguas del país, las dos principales son el inglés y el afrikáner (idioma que se instaló con el pueblo homónimo ya establecido y dueño de toda una cultura propia que se desparrama a lo largo de Sudáfrica).
Los Afrikáners fueron también responsables de una de las más violentas segregaciones raciales que se hayan conocido: el Apartheid. Y no será hasta 1992 cuando finalmente la mayoría negra vote libremente gracias a Nelson Mandela (18 de julio de 1918 - 5 de diciembre de 2013), quien lideró la liberación luego de 27 años de prisión.

UNA CIUDAD, TODO PARA VER
Desde Buenos Aires se llega a Ciudad del Cabo en un vuelo con escala en Johannesburgo. Aunque parezca un viaje largo, la distancia es menor a la de un viaje a Europa (6.877 km contra 10.057 a Madrid, por ejemplo).
La ciudad se impone a primera vista: la majestuosa Table Mountain es su postal por excelencia y es oficialmente una de las Siete Maravillas Naturales del mundo. Basta mirarla para entender el por qué de su fama. Para llegar hasta arriba hay dos opciones: los más deportistas podrán hacerlo a pie o en bicicleta; aquellos que no tengan tanto tiempo ni energía, a través de un teleférico. Los tickets pueden comprarse con antelación, pero la montaña suele ser foco de fuertes vientos, por lo que las excursiones a veces deben suspenderse. Es muy común que aún con un día espléndido, en la cima de la montaña las nubes se apoyen sin intención de retirarse. Para quienes elijan el teleférico, sepan que éste gira 360 grados sobre su eje durante todo el ascenso y descenso: las vistas desde lo alto quitan el aliento.
Ya en tierra firme son muchos los paseos que ofrece la ciudad, quizás uno de los más concurridos sea el Green Market, frente al majestuoso edificio del Ayuntamiento y a metros del Fuerte de Buena Esperanza (ambos de visita obligada). Se trata de un espacio peatonal al aire libre que alberga un mercado de artesanía africana, tan lleno de tesoros como de carácter: máscaras, prendas artesanales y objetos de decoración aparecen por donde se mire en un lugar que supo funcionar como mercado de frutas y verduras. Vaya con paciencia: los vendedores harán lo imposible y hablarán cualquier idioma con tal de vender sus productos. La perfecta ubicación del mercado permite dar un paseo por los tranquilos jardines del Company Gardens (increíblemente poblados de ardillas); y la agitada Long Street, donde confluyen edificios victorianos, restaurantes con fachadas coloridas y hoteles ultra-chic. Y para hacer la mezcla más variada, también se pueden visitar mezquitas, el Museo de la Esclavitud, la St. George Cathedral y el City Hall, donde Mandela se dirigió a la nación tras su liberación en febrero de 1990 y luego en 1994, cuando se convirtió en el primer presidente elegido democráticamente.

MODA, GASTRONOMÍA Y GLAMOUR
Victoria and Alfred Waterfront, un moderno, sofisticado y gigante mega mall, se encuentra cerca del estadio de fútbol y a orillas del puerto de Ciudad del Cabo. Para quienes busquen el costado más cosmopolita de la ciudad, sin dudas allí lo encontrarán. Hay un centro comercial con cientos de tiendas de primeras marcas, un mercado gastronómico gourmet y un amplio pabellón con puestos de artesanías y souvenirs africanos. Al aire libre se observa un ir y venir de embarcaciones, entre las que se encuentra el ferry que lleva a Robben Island. Aunque comparativamente Ciudad del Cabo es de las ciudades más seguras de Sudáfrica, en el Waterfront la seguridad se duplica y uno puede pasearse tranquilamente a cualquier hora. También vale la pena detenerse a escuchar a las bandas de músicas tribales que se quedan a tocar en el pequeño parque para niños del lugar, con bailarines y percusionistas que reflejan ese ritmo tan maravillosamente primal, que solo pudo parir África. Recomendamos mucho visitar sus restaurantes. Si busca comer pescados, no lo dude: el puerto del Cabo tiene todo para ofrecer, por supuesto acompañado de un buen vino, ya que Sudáfrica es uno de los más importantes productores del nuevo mundo y el Pinotage su variedad más famosa.
Otro de los recorridos que ofrece Ciudad del Cabo es el barrio Bo-Kaap, sin dudas el más colorido de todos. Sus casitas pintadas con tonos vibrantes se extienden por la ladera de Signal Hill con vistas al centro. El enclave histórico de la cultura malaya de la ciudad conserva intacto su peculiar carácter. El museo de Bo- Kaap, que se remonta a la década de 1760 y todavía mantiene su forma original, destaca las aportaciones culturales de la población musulmana. En este alegre barrio se puede visitar la Mezquita Islam Nurul, encontrar cafés y tiendas de diseño de apertura reciente y aprovechar el recorrido para tomar buenas fotografías llenas de luz y color. Un barrio multicultural, rico en historia y situado a poca distancia de las principales atracciones del centro urbano.

LA PENÍNSULA DEL CABO
Esta fantástica cordillera peninsular de 60 km se asoma al océano desde Ciudad del Cabo. Allí se encuentra la reserva de Cape Point, parte del Parque Natural de Table Mountain declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Este paraíso abarca unas 7.750 hectáreas de la más variada flora y fauna.
Durante este recorrido de día completo, bien vale asomarse a ver el mar desde el extremo sur para conocer el Cabo de la Buena Esperanza, el que fuera el más importante punto de referencia para los primeros exploradores. Si alquila un auto -cosa que recomendamos-, los paisajes desde las impecables rutas sudafricanas -todas renovadas durante el último mundial de fútbol- son impactantes; a los costados del camino encontrará tanto restaurantes como puestos de artesanías en las que es menester detenerse.Los horizontes se hacen infinitos a medida que se avanza, encontrando avestruces a los costados de la ruta, así como una aldea de pingüinos que vive todo el año a orillas del mar e impecables construcciones sobre la ladera de la montaña. No se cansará de sacar fotos. Pero más allá de la belleza que otorga el paisaje, con sus grandes extensiones y profundos acantilados, el Cabo también cuenta con una rica historia: fue descubierto en 1488 por el navegante Bartolomeu Dias. Cerca de 200 años después se construyó el primer faro que todavía se mantiene en pie a 238 metros sobre el nivel del mar. Llegar hasta arriba es toda una aventura: allí descubrirá los perfiles más salvajes del Cabo y, si tiene suerte, seguramente encontrará entre las rocas a la flor nacional: el Capullo de Protea.

ROBBEN ISLAND
La historia del Apartheid y la segregación racial pusieron a Sudáfrica en la boca de la opinión pública mundial y ha sido tema de decenas de libros y películas. A la isla se llega luego de media hora de ferry y es una excursión más que obligada, ya que en este lugar funcionó durante décadas una de las prisiones más temidas del mundo, que durante 18 años retuvo al prisionero 466/64, Nelson Mandela, quien desde allí gestó una revolución pacífica que le valió la presidencia del país, el Premio Nobel de la Paz y el respeto y admiración de millones de personas de todo el mundo, como quedó demostrado en las reacciones y homenajes realizados con motivo de su reciente deceso. Los guías son ex convictos de la cárcel que increíblemente conviven en total armonía con algunos de los que fueron sus carceleros. El lugar es aterrador: árido, con canteras de piedra en donde los presos eran forzados a trabajar y que hoy es recordado como el “Primer Parlamento” del pueblo oprimido, ya que allí comenzaron las tertulias de liberación. Las celdas recuerdan a cada uno de sus moradores: sin camas, inodoros ni agua corriente. Hoy, la antigua cárcel es un museo lleno de historia y testimonios que ponen de manifiesto el precio que la actual Sudáfrica democrática tuvo que pagar por la libertad.

HOTELES DE CIUDAD DEL CABO
The Grand Daddy.
Uno de los hoteles más antiguos de Long Street (fundado en 1895) es hoy un modernísimo 4 estrellas en donde convergen diseño, frescura y creatividad. Ubicado en pleno centro, pone a los pies del visitante la principal arteria de la ciudad con solo salir por la puerta. El Grand Daddy evidencia su originalidad al ofrecer la posibilidad de dormir en una de las 7 caravanas diseñadas por 7 artistas diferentes. Sus suites y habitaciones están decoradas con estampados animales, paredes blancas y el mejor confort.
Victoria & Alfred Hotel. Este magnífico 4 estrellas está convenientemente situado en la zona turística que le da nombre, ofreciendo espectaculares vistas tanto al mar como a la montaña, con Table Mountain de fondo y los muelles del puerto a sus pies. A pasos del ferry para visitar Robben Island, cientos de tiendas y restaurantes, el Two Oceans Aquarium y a una corta distancia de Long Street y el centro histórico de la ciudad.
Mount Nelson. Indiscutible ícono de Ciudad del Cabo. Sinónimo de elegancia, confort y lujo, el Mount Nelson es posiblemente el hotel 5 estrellas de mayor reputación de la Mother City. Sus majestuosas instalaciones se alzan sobre un frondoso jardín privado de 3,6 hectáreas en pleno corazón de la ciudad; un oasis de tranquilidad rodeado por la bulliciosa vida de la urbe.

DATOS A TENER EN CUENTA.
PARA INGRESAR AL PAÍS NO HACE FALTA VISA, EN TANTO LA VISITA NO EXCEDA LOS 90 DÍAS O MIENTRAS SE ESTÉ EN TRÁNSITO. BASTA TENER EL PASAPORTE AL DÍA. EL CERTIFICADO DE VACUNACIÓN CONTRA LA FIEBRE AMARILLA ES DOCUMENTO INDISPENSABLE PARA EL INGRESO AL PAÍS. YA QUE CIUDAD DEL CABO SUELE SER LA PUERTA PARA LUEGO REALIZAR SAFARIS, SE RECOMIENDA LLEVAR REPELENTE DE LARGA DURACIÓN (ENVASE VERDE) CONTRA MOSQUITOS, PUES ALGUNOS PUEDEN TRANSMITIR ENFERMEDADES COMO LA MALARIA.


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