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Ocultos entre las dunas y la aridez, los lugares más inhóspitos del mundo esconden secretos, tesoros e historias de todos los tiempos. También sorprenden con excursiones llenas de aventuras. Es que allí, donde muchos no ven más que vacío, existe una naturaleza abundante, templos secretos y poblaciones que viven más allá de la civilización tal y como la conocemos. Este mes recorremos los cinco desiertos más importantes del mundo.
 
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por José Medrano

DESIERTO ARÁBIGO
Este desierto se extiende al este del Nilo hasta el Mar Rojo y la península de Sinaí; es decir, por casi toda la península arábiga, y abarca países como los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudí, Yemen y Qatar. A lo largo de la historia este desierto, pese a ser casi intransitable por su aridez, ha servido como una gran vía de comunicación y camino comercial entre Oriente Medio y África del Norte. Cuenta con una inmensa reserva de agua subterránea y es una impensada fuente de recursos naturales. Los primeros habitantes de esta región, los beduinos, datan de hace 3.000 años. En estas tierras el decorado es de piedra y mesetas pedregosas salpicadas de bloques montañosos de color rosa que a veces sobrepasan los 2.000 metros, perfectos para hacer trekking. Este es el caso del monte Sinaí que alcanza los 2.285 m. En su cima fue donde Moisés recibió las Tablas de la Ley. En la actualidad se puede disfrutar de un amanecer rojizo, después de tres horas de ascensión nocturna, entre caravanas de dromedarios y turistas. La historia de la humanidad se respira entre las piedras y la noche es perfecta para quienes se atrevan a adentrarse en sus profundidades. Para ellos existen excursiones en 4x4 y guías que muestran rincones invisibles para ojos inexpertos. En el interior de este desierto se levantan los solitarios Monasterios de San Pablo y San Antonio, cada uno integrado por grupos superpuestos de edificios aterrazados, con iglesias, santuarios y capillas coronadas por gran cantidad de cúpulas, que caracterizaron la forma de construir que tuvieron muchas comunidades medievales bizantinas.
El desierto arábigo, al igual que los grandes desiertos del mundo, se distinguen por un clima extremo, pero no es obstáculo para que la naturaleza haya logrado increíbles formas de vida: hay todo tipo de insectos como langostas, escarabajos, escorpiones y arañas; lagartos sorprendentes como el dabb y el varano, y serpientes de todo tamaño. Pero luego de recorrer el desierto y sus misterios, también existen los famosos oasis, en donde se pueden ver abundantes palmeras datileras, además de árboles nativos únicos como el Juniper. Por supuesto que, superadas las excursiones, están las bondades del Mar Rojo y sus costas, que llegan para aliviar la sequedad. Estas playas son famosas por la belleza de sus balnearios como Hurghada, con aguas transparentes que constituyen un acuario natural con pintorescas formaciones de corales donde abunda una importante fauna tropical. Ideal después de tanta arena y sol.

DESIERTO AUTRALIANO
Los desiertos en Australia son varios, se esparcen por todo el país y representan buena parte de su territorio. Pero si hablamos de turismo, uno de los desafíos preferidos es el cruce del Desierto Simpson, en el corazón de Australia. Si bien no hay caminos o rutas propiamente dichas, la travesía de los exploradores se hace únicamente en 4×4 por sendas que atraviesan sus 176.500 km². El plan es ideal para hacerlo durante el invierno, ya que en verano las temperaturas superan los 50°C y las dunas pierden estabilidad. De camino a este desierto, vale la pena detenerse en los manantiales del Parque Natural de Witjira o ver los lagos cubiertos por una costra de sal y dunas de arenas rojizas que se extienden por el horizonte en la Reserva Regional del desierto de Simpson. Este lugar es ideal para relajarse antes de empezar el recorrido en las templadas aguas terapéuticas de Dalhousie Springs, en las que más de 70 manantiales se alimentan directamente de la Gran Cuenca Artesiana. De camino verá el célebre Lone gum, un solitario eucalipto coolibah que crece con fuerza, a pesar de encontrarse a cientos de kilómetros del curso de agua más cercano. En Poeppel Corner podrá caminar por tres estados dando tan sólo dos pasos. Acérquese a las dos colinas coronadas por llanuras de Approdinna Attora Knolls, que fueron en el pasado las crestas de dunas más altas de la zona. Otra maravilla son las robustas criaturas que viven en las praderas de Spinifex. Encontrará diamantes mandarines, avutardas australianas, ratas canguro y topos marsupiales, así como más de 150 especies de aves. Lamentablemente, la mayoría de los animales nativos de la región se encuentran en peligro de extinción debido a que se han introducido animales como el camello, conejos, y gatos asilvestrados que comenzaron a competir por el alimento.

DESIERTO DEL SAHARA
Situado al norte de África, el desierto cálido más grande del mundo es uno de los más atrayentes para el turismo. Este desierto se extiende a través de numerosos países como Egipto, Sudán, Chad, Libia, Níger, Malí, Mauritania, Sahara Occidental, Marruecos, Túnez y Argelia. Pero es Marruecos la puerta de entrada favorita para quienes se atreven a adentrarse en este lugar tan inhóspito como maravilloso. El desierto de Marrakech, como muchos conocen a la puerta marroquí del Sahara, está lleno de aventuras.
Las dos zonas más importantes son Zagora y Merzouga. El Desierto de Zagora es más árido, con menos dunas que Merzouga, y su ventaja principal es su cercanía a Marrakech -360 kilómetros que se recorren en unas siete horas-, por lo que es el lugar más apropiado para realizar excursiones cortas, de dos días y una noche. Igualmente Merzouga es lo que más se asemeja a lo que uno puede imaginarse al pensar un desierto. Si bien las dunas de países como Argelia y Libia están mejor consideradas, las dunas de Erg Chebbi, al sur de Merzouga, alcanzan los 150 metros de altura y no tienen nada que envidiarles. De Marrakech a Merzouga hay unos 550 kilómetros, por lo que lo normal es dormir una noche a mitad de camino tanto a la ida como a la vuelta. Pero si el tiempo y el presupuesto no son un problema, lo ideal es hacer una excursión de 4 o 5 días. Es un lugar muy lindo y el viaje, aunque es más largo, se hace más relajado. Los paisajes del camino, como Ait Ben Haddou, el Valle del Roses y las Gargantas del Dades son sorprendentes. El desierto no se debe tomar como el único fin del viaje, ya que en esta zona se atraviesan diversos paisajes y se visitan multitud de lugares.
Una vez en el desierto, se suele pasear en camello hasta llegar al campamento donde se pasa la noche en una haima y se disfruta de una típica cena con músicos que amenizan la velada. Despertarse para ver el amanecer entre las dunas es el punto fuerte del viaje. Los desiertos marroquíes no dejan de sorprender por sus tesoros ocultos, la posibilidad de ver animales exóticos y las maravillosas historias que se esconden entre sus dunas.

DESIERTO DE GOBI
Este desierto se ubica sobre una de las zonas templadas del mundo y es uno de los más grandes que existen: se extiende desde el norte de China hasta el sur de Mongolia y está rodeado por las montañas de Altai, al norte las estepas de Mongolia y la meseta del Tíbet, y la planicie del norte de China por el sudoeste. Además de lo mágico y misterioso del entorno, esta región es valorada por paleontólogos como una de las reservas prehistóricas más ricas que datan de cientos de millones de años. Ya se han encontrado 30 cráneos de lagartos, esqueletos de dinosaurios y hasta nidos paleolíticos.
El clima del desierto de Gobi es extremo; la máxima en verano puede llegar a 45°C, mientras que en invierno el promedio es de -40°C. Toda la zona presenta regiones muy diferentes. La estepa oriental se extiende de China a Mongolia y comprende las montañas de Yin rodeadas de depósitos de sal. Al suroeste está la meseta semiárida de Ala Shan, que comprende las montañas ubicadas entre la cordillera de Gobi Altai al norte, las montañas de Helan al sureste, y las montañas de Filian y la porción nororiental de la meseta tibetana al suroeste. Continuando por el norte se encuentra la estepa desértica del valle de los lagos del Gobi. Finalmente, la región de Taklamakan, que incluye el desierto de Lop Nor. Las opciones son variadas y las excursiones están a la orden del día: desde las bulliciosas ciudades de China se puede hacer una escapada para ver camellos, leopardos de nieve, osos pardos y lobos. También se puede conocer Mongolia o pasear por el Tíbet, un destino maravilloso que también tiene su puerta de acceso a los desiertos orientales.
Todo el desierto de Gobi está repleto de rutas comerciales que han sido empleadas desde hace miles de años. Aunque sea remoto, el lugar está lleno de opciones turísticas para todos los gustos.

DESIERTO DEL KALAHARI
Este desierto tan particular se extiende a lo largo de Botsuana, Namibia y Sudáfrica. Es también llamado el “desierto rojo”, ya que está formado por inmensas extensiones de arena rojiza y marrón. Aunque su nombre traducido significa “gran sed”, existen zonas que reciben precipitaciones constantes, favoreciendo el crecimiento de la vegetación.
En 1849 David Livingston fue el primer explorador extranjero que logró atravesarlo en toda su extensión; por muchos años decenas de caravanas quisieron repetir su hazaña encontrando la muerte en el intento. A pesar de este dato trágico, aquí reside un pueblo nómada único: los khoisans o bosquimanos, uno de los primeros grupos étnicos del Kalahari y los que aún tratan de mantener fielmente sus costumbres. Uno de los aspectos más peculiares de estos habitantes es su idioma, compuesto por cuatro o cinco lenguas que comparten una singularidad en su pronunciación: chasquidos o sonidos hechos con los labios, la lengua y los dientes.
Pese a sus condiciones extremas, el Kalahari posee una sorprendente conjunción de flora y fauna. La Hoodia Gordonii es una especie similar al cactus, muy utilizada por las tribus nómadas para saciar su sed y como alimento, pero también se usa mucho para elaborar productos adelgazantes y de control de peso. Como dato curioso, en varias zonas de este desierto crecen de manera inusual miles (sí, miles) de melones que lucen como una alfombra a los lados del camino y sirven de alimento a los bosquimanos.
No debemos dejar de mencionar al Delta del Okavango, una zona de pantano dentro del gran desierto árido, que suele considerarse como un gran oasis que reúne en su interior una gran variedad de animales, entre ellos leones, elefantes, rinocerontes, guepardos, cocodrilos, cebras, jabalíes, búfalos y una gran variedad de aves que sólo aparecen durante algunos meses del año.


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