Notas > VINOS & GOURMET > TINTOS CON EL PRECIO BIEN PUESTO
2263-962-banner.jpg
En esta edición intentaremos explicar algunos conceptos acerca de la compra del vino. También detallaremos CI ERT as consideraciones acerca del valor correcto que debería tener o el que estamos dispuestos a pagar.
 
2263-198-extra1.jpg
2263-132-extra2.jpg
2263-744-extra3.jpg
por DIEGO EIDELMAN
diego@clubsycountries.com

Comencemos con una pregunta ¿qué será lo que evalúa un consumidor de vinos en el momento de comprarlo? Sin duda, son muchas variables las que pasan por su mente en el preciso instante del acto de compra. Hasta no hace mucho tiempo, uno de los primeros factores que influían en esto, era la fidelidad a una marca determinada, lo que por supuesto hoy también puede suceder. Sin embargo, en los últimos años, esto viene cambiando sustancialmente, ya que hay un sinnúmero de elementos que llegan a modificar la percepción del producto por parte del consumidor. Los estímulos que intervienen en la decisión de compra son muy diversos, pero podemos mencionar algunos de los más evidentes.

El precio es indiscutiblemente la principal variable de corte, que define la compra en términos de posibilidades económicas o bien de su relación entre el precio y el beneficio. Otro elemento que modifica el modo en el que consideramos a un vino, es el atractivo de su presentación, es decir, la forma, tamaño y peso de la botella utilizada, el diseño de la etiqueta y cápsula. Es importante tener en cuenta que, en términos comerciales y a mi juicio personal, el vino debe ser considerado como un producto más, como cualquier otro, más allá del halo vinculado al hedonismo, el placer, el imperio de los sentidos, bla, bla, bla ... que muchas veces, lo que en definitiva provoca es alejar a la gente de un producto noble y simple como el vino.

No cabe duda que la producción vitivinícola ha crecido con fuerza en las últimas décadas y mucho más aún en cuanto a la calidad. Por otro lado, es un hecho que el consumo promedio anual per cápita se ha desplomado hasta llegar a ser menos de la tercera parte de lo que fue en un pasado cercano y este espacio ha sido sustituido por otras bebidas, como por ejemplo la cerveza.

Continuemos con los factores que influyen en la decisión de compra del vino. Como mencioné anteriormente, debería ser considerado como un producto en sí mismo y por ende, tratado como tal. Esto ya ha sido analizado por muchas bodegas que han modificado la orientación de sus productos hacia el mercado masivo, el mercado de consumo, pero también a segmentos especializados, que en definitiva corresponden a un porcentaje realmente pequeño, si bien es prestigiante. Es así que las bodegas optan por comunicar sus marcas con el objetivo de posicionarlas e influir en la decisión de los compradores. Aquí entra en juego el hecho de separarse del producto intrínseco y poner a jugar la creatividad, para crear campañas publicitarias que eviten mostrar la clásica y trillada escena de la botella o copa en el viñedo con un fondo de montañas, eso es muy déjà vu, todos lo hacen, no hay diferenciación.

No podemos dejar de tener en cuenta que aquel que compra un vino ha sido susceptible a todo tipo de influencias, ya sea por parte de su entorno más cercano, como amigos, conocidos, familiares, como también por recomendaciones y comentarios de líderes de opinión, columnas en radio, TV y diarios e incluso por referentes como celebrities.

Entonces ¿qué es lo que determina que un vino tenga el precio bien puesto? Se lee y escucha bastante sobre la relación precio calidad, la famosa RPC. Pero ... ¿el consumidor realmente conoce sobre la calidad del vino? El concepto RPC no debería ser el más apropiado, en cambio a lo que sí se debe prestar atención es a la relación precio beneficio, es decir el conocido value for money, que no se refiere al valor en términos monetarios, sino que alude a lo que se obtiene al comprar. En resumen, es lo que obtenemos por el precio que pagamos y eso no tiene que ver con la calidad. Lo que se obtiene por el precio pagado, además está relacionado con aspectos emocionales como la satisfacción pura, gustos personales, la misma efectividad de la compra, también, mostrar a los demás lo que compramos o muchos otros motivos. Para aclarar la idea, pensemos en lo siguiente, si tenemos el dinero suficiente como para comprar un vino de alto precio que deseamos mucho, seguramente lo vamos a disfrutar intensamente cuando lo bebamos o lo compartamos. Es decir, la regla precio beneficio se habrá cumplido, esto como en la culminación de un teorema, llama a la frase: es lo que queríamos demostrar.


Inicio | Notas | Quienes Somos | Publicidad | Distribución | Staff | Ediciones Anteriores | Mapa de Sitio | Contacto | BUSQUEDA
AUTOS & ESTILOS | TURISMO | VINOS & GOURMET | AGENDA C&C | PARA TENER EN CUENTA | SALUD & ESTETICA | DEPORTES | ESPECIAL FIESTAS | TEMA DEL MES | DECO | SERVICIOS | BUSQUEDA
146-19-beaches-200.jpg