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TAL VEZ, EL USO DE LA DENOMINACIÓN 101 SEA MUY PRETENCIOSO PARA ESTE ARTÍCULO. EN ESTA OCASIÓN HAREMOS FOCO EN ALGUNOS CONCEPTOS CENTRALES QUE SE DEBERÍAN CONOCER SI SE ASPIRA A SER UN AMANTE DE LAS BURBUJAS.
 
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por DIEGO EIDELMAN | diego@clubsycountries.com

El número 101 es un artilugio de marketing que se utiliza para indicar que el lector recibirá información extra, en comparación con textos que solamente ofrecen 100 consejos, directivas, etc.
Vamos al grano entonces. En general, muchas personas están acostumbradas a degustar vinos, reconocer sus aromas y sabores. Esto se debe en gran parte a la diversidad de variedades y estilos disponibles en el mercado, sobre todo en vinos tintos y en los últimos años, también en blancos. Algo menos usual es que los consumidores tengan conocimientos acerca de los espumantes. Algunos de los probables motivos que se han acumulado a través del tiempo, podrían ser la menor variedad de estilos, una oferta más acotada, el consumo más ocasional e incluso estacional en comparación con los vinos tranquilos (sin burbujas naturales). Últimamente, todo esto ha empezado a cambiar. Hoy en día podemos encontrar una gran diversidad de espumantes en términos que no sólo tienen relación con la calidad, sino también con los cepajes utilizados, con estilos que van desde lo más popular hasta sorprendentes etiquetas de alta gama.
Días atrás, en Buenos Aires se llevó a cabo la segunda edición de una glamorosa feria de espumantes, en donde se pudieron probar y comparar bastante más de un centenar de etiquetas, incluidas muchas del escalafón superior de calidad.
Para aprender es muy importante experimentar, comparar y así entender las diferencias reales que existen, más allá de las explicaciones por parte de periodistas especializados, sommeliers o la misma información impartida por las bodegas. Sin embargo, la verdad está en cada consumidor, en su experiencia personal, aunque esta pueda estar sesgada por las preferencias, prejuicios o diversos estímulos publicitarios.
Poco a poco, están comenzando a proliferar exposiciones, degustaciones y cursos específicos de espumantes, además de una mayor cantidad de lanzamientos de nuevas etiquetas. Recuerdo que hasta hace algunos años, los espumantes rosados no gozaban de gran popularidad en el mercado. Actualmente está sucediendo lo contrario. Los rosados son cada vez más aceptados. Están principalmente elaborados con el aporte de Pinot Noir, cepaje que le imprime un carácter muy especial al espumante, con más cuerpo y volumen. También se pueden encontrar otros elaborados con Syrah, Malbec e incluso Cabernet Sauvignon, con las características específicas conferidas por estas variedades. Los espumantes dulces también solían ser considerados mediocres, pero hoy se elaboran excelentes ejemplares en base a Torrontés y espumantes de cosechas tardías, con una notable aceptación entre los consumidores.
Ahora veamos algunos consejos prácticos sobre los espumantes. La apertura de la botella: Primero, se debe retirar el bozal de alambre, teniendo la precaución de sostener el corcho con el pulgar para evitar la eventual su salida violenta. Sostener firmemente la botella desde su base y hacerla girar. De este modo se hace menos fuerza que al hacer girar el corcho.
Copas a utilizar: Son mejores las copas tipo flauta de cristal delgado. Las tradicionales y antiguas copas anchas se deberían evitar, ya que atenúan los aromas y provocan un mayor desprendimiento gaseoso. De hecho, según algunas anécdotas, estas últimas copas fueron hechas con moldes de cera que reproducían los pechos desnudos de María Antonieta, es decir que sólo tenían un sentido especial para su marido, el rey Luis XVI.
Consumo: Una vez abierta la botella de espumante, preferiblemente se debe consumir en su totalidad, conservando la botella en un balde con hielo. El truco de la cucharita para evitar que se pierda la efervescencia es un tonto mito. Existen algunos cierres especiales para estos -raros- casos.
La temperatura: Frío pero nunca helado. Depende de la calidad del espumante, pero en general debería estar entre los 5 y 8 grados. Para algunos de alta gama, es preferible intentar con unos grados más para evitar perder sus delicados aromas y sabores.
Las burbujas: El hecho que sean finas y persistentes, significa que el espumante ha reposado durante más tiempo en la botella, en su segunda fermentación (método Champénoise). Generalmente esto también produce un prolongado contacto entre el vino y las borras, con una consecuente generación de aromas y sabores tostados, a pan, frutos secos y ocasionalmente deliciosas notas acarameladas.
Ahora bien, si con estos tips Ud. todavía no se ha convertido en experto, probablemente sí esté en condiciones de disfrutar más un espumante, tanto en estas fiestas como en cualquier otro momento del año. ¡Felicidades!


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