Notas > VINOS & GOURMET > Vinos de $50 y más
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AQUÍ ENCONTRARÁ ALGUNAS DE LAS RAZONES QUE MOTIVAN LA COMPRA DE VINOS DE ESTE VALOR Y POR OTRO LADO, UNA SÍNTESIS DE LOS FACTORES MÁS IMPORTANTES QUE CONFORMAN EL COSTO DE ESTE APRECIADO PRODUCTO.
 
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por DIEGO EIDELMAN | diego@clubsycountries.com

Existe un indicador que se utiliza frecuentemente en el momento de analizar el valor del vino y quiero resaltar la palabra valor, ya que tiene implicancias que trascienden el aspecto económico. Se trata de la relación precio/calidad (RPC) del vino y refleja la cantidad de dinero que un comprador está dispuesto a desembolsar por un vino en función de la satisfacción que este le genera.
Ahora bien, inmediatamente se dispara una pregunta, ¿todos los consumidores están capacitados o por lo menos informados acerca de lo que significa calidad en un vino? También nos debemos preguntar si los compradores de vino son conscientes de otros aspectos que motivan un mayor precio, como por ejemplo, los diferentes costos comprendidos en la producción y comercialización.
Entonces, para un consumidor, llamémoslo Omar, imaginemos que esta RPC podría estar comprendida en una escala que iría desde “excelente” hasta “mala”. En el caso que Omar fuera un eximio conocedor de vinos, lo más probable sería que su juicio se basara en aspectos técnicos, como el balance, la estructura, su volumen o persistencia, entre otros, pero también elegiría por sus preferencias en estilos. Por otra parte, si Omar fuera un consumidor corriente, probablemente su RPC estaría principalmente basada en preferencias personales, pero también en otras variables como su fidelidad a una marca o bodega, la imagen de la marca, lo llamativa que le resulte la etiqueta o el peso de la botella. Tal vez Omar sea un consumidor explorador, a quien le gusta probar cepajes más allá de los clásicos. Este también puede ser el motivo que atrae a los esnobistas, quienes compran algo menos tradicional, más exclusivo, buscando mostrarse diferentes. A Omar le podría atraer el encontrar la palabra roble en la etiqueta, tal vez porque alguna vez escuchó que un vino “con roble” pueda ser mejor. No descartemos la posibilidad que Omar realmente pueda detectar las típicas notas de crianza en roble, más allá que el vino hubiera reposado en barricas, tuviera contacto con chips de roble o descansado en tanques con duelas de esta madera.
En resumen, podemos encontrar varias clases de compradores de vino, que responden a una tipología específica de consumo, que a su vez está asociada al diferente modo en el que ellos perciben el vino que compran. Omar puede ser conocedor y acceder a pagar $50 o más por un vino, pero también puede estar dispuesto a comprar a ese precio porque simplemente le gusta el vino, o debido a que tomarlo está bien visto.
Es verdad que hay diferentes Omares, pueden ser fanáticos, hedonistas, consumidores avanzados, curiosos, marquistas, ocasionales, etc., pero también es un hecho que existen muchos factores que impactan en el precio final del vino. Más allá de los costos de estructura, producción y comerciales, lo primero a destacar es que un vino puede tener el precio que se le desee aplicar, incluso independientemente del producto y su calidad en sí mismos. Por supuesto esto sólo puede suceder si se logra atraer, entusiasmar o convencer a un determinado segmento de mercado que esté dispuesto a comprarlo.
Las diferentes calidades en botellas, tapones de corcho o sintéticos, etiquetas y cápsulas se van sumando al costo del producto. Anteriormente mencioné el tema del roble y este también es un factor que agrega valor al vino. La crianza se realiza en barricas de roble francés o americano de 225 litros cada una y que puede ser nueva o de segundo, tercer y hasta cuarto uso. Sólo a modo de referencia, el costo de una barrica francesa es de alrededor de U$S 800, es decir que si el vino fuera criado exclusivamente en barricas nuevas, el costo por botella se incrementaría sensiblemente. En un análisis que quizás sea demasiado simple, no es lo mismo producir decenas de miles de botellas de un vino, que elaborar 1.000 unidades, ya que los costos fijos serían muy altos para una menor cantidad. Además, en vinos de alta gama, el rendimiento por hectárea es menor, lo que significa que se sacrifica una gran parte de la producción para lograr que toda la potencia de la vid se concentre en menos uvas. Hay muchas otras variables que influyen en el costo del producto, como la ubicación privilegiada o no de los viñedos, los costos de distribución, marketing y comunicación, etc. También, otras variables modifican el precio, como por ejemplo el hecho que un vino sea calificado con una alta puntuación por parte de críticos, medios especializados o bien, sea galardonado con medalla de oro en algún concurso local o internacional.
Entonces, Omar, luego de haber revisado a vuelo de pájaro qué hace más valioso a un vino, ¿Ud. compraría uno de más de $50?


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